Rutas por la Ribera del Duero

Varias son las localidades de las provincias de Burgos, Segovia, Soria y Valladolid que acompañan al Río Duero en 115 kilómetros de su recorrido. Entre campos de viñas y cereales descubriremos rutas culturales y descanso, y, como no, algunos de los mejores vinos del mundo.

Muchas son las bodegas pertenecientes a la Ruta del Vino Ribera del Duero. Estas bodegas nos abren sus puertas para que se conozca el esfuerzo y dedicación de tantas generaciones de viticultores, ofreciendo a su vez, actividades creativas donde los amantes del enoturismo puedan disfrutar de este viaje.

Fortalezas, cuevas, monasterios, lechazo… es lo que te ofrece hacer enoturismo por la Ribera del Duero.

Para comenzar la Ruta por la Ribera del Duero, un buen lugar para hospedarse y comenzar la ruta es el Burgo de Osma. Lo mejor de comenzar aquí, es que desde este punto a lo largo de la Ribera del Duero, todo es vino.

Aranda recibe al Duero con sus puentes. Además de pasear por sus plazas y degustar su famoso cordero al horno de leña, no se nos puede olvidar visitar las bodegas subterráneas que pueblan el subsuelo.

Continuando por la Ribera del Duero, recomendamos hacer una parada en Gumiel de Izán y aprovechar a visitar los pueblos cercanos con multitud de bodegas y de gran interés cultural, como Gumiel de Mercado o Roa. Esta zona es perfecta para contemplar la mayor densidad de viñedos de la Ribera.

Una vez en Peñafiel, no podemos olvidarnos visitar el Museo del Vino, antiguo Castillo de Peñafiel.

Ya de camino a Valladolid, hay una serie de pueblos con edificios históricos de interés, como pueden ser Curiel de Duero, Pesquera, Valbuena del Duero o Quintanilla de Onésimo, donde en este último podemos pasear cerca de viñedos de casas importantes.

Llegados a Valladolid, ciudad que guarda un gran patrimonio histórico y cultural de su comunidad, podremos disfrutar de sus tierras que dan cobijo a cinco denominaciones de origen: Rueda, Cigales, Toro, vinos de Tierras de León, y Ribera del Duero. No podemos dejar de dar un paseo por los jardines que bordean el Pisuerga en el mismo centro de la ciudad, ni por sus mesones, tabernas y fogones donde degustar un buen lechazo de raza “churra” y asado al pincho.

Así que os animo a realizar esta ruta solos, en pareja o con amigos, y disfrutar de ella, y de sus vinos.

 

¡Compártelo!

Publicar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *